8/4/09

Masaje y Feng Shui


Masaje y Feng Shui


El Feng Shui (Viento y Agua) es conocido como un método (arte terapéutico, ciencia empírica…) muy útil para armonizar, ordenar y distribuir coherentemente los espacios de nuestro hábitat. Ahora bien, el elemento alquímico que facilita esa distribución en nuestro espacio habitable, es precisamente la mente del ser humano.

El Ser humano es el Creador y el catalizador de la armonía: es el que crea o destruye, es el que genera espacios armónicos con las fuerzas naturales o crea caos y destrucción.


Integrando este saber con los principios de la Medicina Tradicional China, el Feng Shui en el Masaje convoca estos conocimientos y los aplica al cuerpo, reconociendo en el Qi de cada persona una tendencia a debilitarse o bloquearse en determinados órganos y/o sistemas.

Según los alineamientos del Qi de las 9 Estrellas, una de las escuelas de Feng Shui menos conocidas en Occidente, de acuerdo al año de su nacimiento, cada persona vibra según una energía personal, que tiene relación con el período de transformación que atravesaba la Tierra y la influencia del Cielo al momento del nacimiento.
Los antiguos geomantes chinos calculaban las influencias e interrelaciones de los campos energéticos de la tierra y el cielo, a través del espacio y el tiempo y lo expresaban numéricamente. Quizá una de las formas más antiguas de astrología y numerología sea el Qi de las 9 estrellas, que es muy ampliamente usado en el feng-shui.
Los antiguos orientales pensaban que el Qi universal procedía del espacio, llegaba a la tierra a través del filtro de nueve estrellas y que el movimiento cambiante de su emplazamiento provocaba cambios en el mundo. Las Nueve Estrellas se emplazaron en el cuadrado mágico o Lo-Shu, una en el eje central y ocho alrededor de este centro, para categorizar las distintas energías que devenían de la influencia estelar y reflejar en él sus movimientos cíclicos; se convirtió en un sistema de interpretación y adivinación de los cambios entre el cielo y la tierra.
Este sistema milenario ofrece una forma de lectura e interpretación del tipo de energía predominante en un momento dado, y se utiliza en muchos casos como una herramienta conjunta al feng-shui o constituyendo parte de él.
Esta escuela, desarrollada y extendida para la comprensión del lugar que ocupa el hombre en el Universo, constituye una guía para comprender su energía.


Las pautas de flujo de energía de las personas constituyen su Feng Shui personal.
Así, cada uno de nosotros tiene preponderancia de uno de los que comúnmente se conocen como los cinco elementos.


Recordaré algunas cualidades particulares de cada uno de los 5 elementos:
  • Madera: se asocia a la mañana, al hígado, a los músculos, a los ojos del cuerpo humano, a la primavera, al viento, al este, al sabor ácido, a los colores verdes y azules, a las energías de movilización, de decisión…

  • Fuego: asociado al mediodía, relacionado con del corazón, el intestino delgado, la lengua, el verano, el sur, el calor, el color rojo, el sabor amargo, a aceleración, la irradiación y la alegría.

  • Tierra: es el reino central equilibrador en sí mismo y reduce la actividad, asociado al bazo, al estómago, al sistema linfático, a la boca, al final del verano, al centro de las cuatro direcciones, a la humedad, al color amarillo, al sabor dulce, a la estabilidad, a la maduración, reflexión y la paz.

  • Metal: asociado al anochecer, el equilibrio entre la actividad y el descanso, asociado a pulmón, el intestino grueso, la piel, la nariz, el otoño, el oeste, la sequedad, el color blanco, lo picante, las energías descendentes, la tristeza, la depresión y la observación.

  • Agua: asociado a la noche, el riñón, la vejiga, los huesos, el cabello, el invierno, el norte, el frío, el color negro y el azul marino, el sabor salado, la conservación, el miedo, la voluntad y la energía de reserva o almacén de energía vital. Según sea nuestro elemento personal, y conociendo este dato de nosotros mismos, esto nos permitirá comprender aspectos de nuestra proyección en el mundo, personalidad, relaciones, fortalezas y debilidades potenciales en nuestro devenir.
Así cada uno de nosotros tiene, según el momento de su nacimiento, preponderancia de una de las 5 transformaciones de la energía que conforman el todo, el Universo. Esto es porque la Tierra estaba atravesando esa transformación de la energía en ese momento histórico.
El elemento al que se pertenece (junto al signo del zodíaco chino) son las armas, las muletas y los remos con que la persona se enfrentará al mundo, buscando el equilibrio interior que le permita volver a elevar su espíritu, porque cada signo conlleva una forma de ser, y unas tendencias en cuanto a sus posibilidades en el amor, la fortuna y la salud.Conocer este dato de nosotros mismos nos permite comprender aspectos de nuestra proyección en el mundo, personalidad, debilidades, relaciones y modalidades en nuestro devenir.

Tomando como base este diagnóstico, el Feng Shui en el Masaje aplica estrategias y técnicas destinadas a aliviar los excesos de energía (tensión) y vitalizar la deficiencia energética (agotamiento) en cada caso.

Los 5 elementos también definen modalidades distintas de masaje que se aplican según la necesidad del paciente:
  • Un masaje que ponga énfasis en los órganos que se sitúan a la altura del vientre y que respete la forma ascendente o columnar, se aplica para personas cuyo elemento es madera. Se comenzará lento y se terminará deprisa. Hemos de percibir y sentir que nuestros dedos abren puertas y ventanas por las que pasa una brisa suave que limpia el organismo de asperezas. Similar a una suave aunque firme brisa que barre las hojas del suelo del bosque. Mejores horas: por la mañana antes del comienzo de la actividad o al última hora de la noche.

  • La técnica de masaje circulatorio y con dirección al corazón, es compatible con el elemento fuego. Se ha de aplicar una serie de presiones energéticas y que abarquen grandes zonas. Alternar con fricciones productoras de calor. Todo ello en tiempos breves y de corta duración. Mejores horas: en la primera mitad del día, antes de la comida.

  • Los amasados que resaltan el volumen y la densidad del cuerpo, son parte del masaje desarrollado para personas cuyo elemento es tierra. Amasados y presiones rítmicas y acompasadas. Para recibir este masaje, cualquier hora es buena por ser un buen equilibrador.

  • En el masaje para el elemento metal, se pone énfasis en la función pulmonar y en la respiración celular a través del trabajo con cepillos o astringentes sobre la piel. Presionar suave pero profundamente. Comenzar con un masaje rítmico y finalizar con maniobras lentas. Mejores horas: al final de la tarde y tras la actividad laboral.

  • Un masaje que fluya acompasadamente, con movimientos largos y de formas ondulantes, colaborará con las necesidades de las personas agua. Trabajar con presiones lentas que, a su vez, se dividen en tres tiempos iguales: presión-mantenimiento-salida. Las presiones habrán de ser profundas pero sin brusquedades. Mejores horas: en la segunda mitad del día.


El Feng Shui nos enseña que el movimiento y la perfección se hallan en cada expresión de la Naturaleza. Que la vida en todas sus manifestaciones se desarrolla según unos ciclos constantes de nacimiento, crecimiento, decaimiento y muerte.
También, que estamos conformados por las mismas leyes que rigen al Universo y, por lo tanto, nuestra naturaleza es funcionar sincrónicamente y en armonía con nuestro entorno.

Cuanto más nos alejemos de nuestra esencia, nuestro cuerpo, que es nuestro único y genuino portavoz, nos irá avisando a través de malestares, disfunción y dolor.
Cuando creemos que tan solo son dolencias comunes de nuestra época (el stress, la ansiedad, la angustia…) o que son hereditarias, o tal vez, que "nos lo tenemos merecido", lo dejemos pasar, o vayamos al médico para que nos medique y tapar los síntomas y seguir "funcionando"…
Si Seguimos desoyendo a nuestro cuerpo (que nos avisa y avisa mediante “la voz del síntoma”)... El seguirá hablando, gritando, hasta que lo oigamos… quizá ya cuando los avisos (síntomas) se hayan instalado en el cuerpo (somatizado) en forma de enfermedad.
Prestar Atención a lo que ocurre interiormente en nuestro cuerpo (que es nuestra casa y donde habita nuestro espíritu) puede ser una muy recomendable y saludable actitud. Sencilla y a la vez que terapéutica, ya que el mismo cuerpo nos mostrará mediante sus respuestas, si el camino que hemos elegido, si nuestra actitud hacia nuestro organismo, hacia nuestro hogar interior… es saludable o, por el contrario, destructivo y pernicioso.

El contacto, y el masaje es contacto, es la más sencilla, ancestral y poderosa forma de comunicación y sanación que haya conocido la especie humana. Permite al receptor reconocer el estado energético de su cuerpo y abrir las compuertas de la conciencia para ser el protagonista de su autosanación.
Contactemos con nuestro Ser interno,
Contactemos con nuestro Cuerpo sabio,
Contactemos con la Vida,
Creemos para nosotros Salud, Vida y Amor.

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